Qué es el margen de error (y qué no)
29 oct 2026
Si se le pudiera preguntar a toda la población, no habría margen de error. Pero una encuesta le pregunta a mil o dos mil personas, y otro grupo de mil personas, elegido de la misma manera, habría dado un número un poco distinto. El margen de error dice cuánto puede moverse el resultado por ese solo motivo: por haber preguntado a una parte y no a todos.
Qué quiere decir «más o menos 3 puntos»
Una ficha técnica suele decir algo como «margen de error de ±3 puntos con un nivel de confianza del 95%». Significa que si la encuesta se repitiera muchas veces, cada vez con un grupo distinto de personas, en 95 de cada 100 repeticiones el resultado quedaría a menos de 3 puntos del valor real. En las otras 5 quedaría más lejos, sin que nadie hubiera hecho nada mal.
Si una candidata mide 40% con ese margen, lo que la encuesta dice es que su apoyo real está, con bastante seguridad, entre 37% y 43%.
Cómo se calcula
Para una muestra elegida al azar, la cuenta es:
margen ≈ 1,96 × √( p × (1 − p) / n )
donde n es la cantidad de personas que contestaron y p el porcentaje medido, escrito como proporción (40% es 0,40). El 1,96 corresponde al 95% de confianza. Las fichas técnicas suelen informar el peor caso, que es p = 50%:
| Personas que contestaron | Margen de error |
|---|---|
| 500 | ±4,4 puntos |
| 1.000 | ±3,1 puntos |
| 1.500 | ±2,5 puntos |
| 2.000 | ±2,2 puntos |
| 3.000 | ±1,8 puntos |
Dos cosas que sorprenden:
- No es proporcional. Pasar de 1.000 a 2.000 casos no reduce el margen a la mitad; hacen falta 4.000. Por eso casi ninguna encuesta pasa de unos pocos miles de casos: cada punto menos cuesta cada vez más caro.
- El tamaño del país casi no importa. Mil casos dan el mismo margen para una ciudad que para la Argentina entera. Lo que cuenta es a cuántas personas se les preguntó y cómo se las eligió, no cuántas personas hay.
El margen tampoco es el mismo para todas las opciones. Con mil casos, una fuerza que mide 10% tiene un margen de ±1,9 puntos, no de ±3,1: los porcentajes chicos se mueven menos en términos absolutos.
El empate técnico
Cuando se comparan dos candidaturas de la misma encuesta, el margen de la diferencia entre ellas es bastante más grande que el de cada una: cerca del doble. Con mil casos, si la Candidata A mide 40% y el Candidato B 37%, la ventaja de 3 puntos tiene un margen de unos ±5,4 puntos. La encuesta no permite asegurar quién va adelante: eso es lo que se suele llamar empate técnico.
Empate técnico no quiere decir que estén igualados. Quien va adelante en la encuesta sigue siendo, con más probabilidad, quien va adelante en la realidad; lo que no se puede afirmar es que lo esté con el 95% de seguridad.
Lo que el margen no cubre
El margen de error mide solamente el azar de haber elegido a unas personas y no a otras. Hay errores que no entran en esa cuenta y que muchas veces pesan más:
- Quién no contesta. Si los votantes de una fuerza atienden menos el teléfono o abandonan más las encuestas por internet, la muestra sale torcida aunque sea grande.
- Quién no puede ser alcanzado. Una encuesta por internet no llega a quien no tiene conexión; una telefónica, a quien no atiende números desconocidos.
- Cómo se preguntó. El orden de las opciones, las preguntas previas o la ausencia de la opción «ninguno» cambian las respuestas.
- La ponderación. Las consultoras corrigen sus muestras para que tengan la proporción real de edades, sexos, regiones o niveles educativos. Es necesario, pero cada corrección agranda el margen real, y casi ninguna ficha lo informa.
- El tiempo. La encuesta mide el momento del campo. Si la gente cambia de opinión después, no es un error de la encuesta, pero el número ya no sirve.
Además, la fórmula supone que las personas fueron elegidas al azar. Muchas encuestas por internet se hacen sobre paneles de voluntarios, que no son una muestra al azar; el margen que declaran es una referencia, no una garantía.
Por eso dos encuestas del mismo tamaño y de la misma semana pueden diferir más de lo que sus márgenes permitirían: no se están equivocando por azar, sino porque miden distinto. Está desarrollado en por qué las encuestas no coinciden.
Lo que hace el promedio
Promediar varias encuestas achica la parte del error que es azar: los desvíos para arriba de unas compensan los desvíos para abajo de otras. Lo que el promedio no corrige es el error compartido. Si todas las encuestas fallan en la misma dirección, porque todas llegan mal al mismo grupo de votantes, el promedio falla con ellas. Es más confiable que cualquier encuesta sola, pero no es infalible.