Cómo leer una encuesta electoral
29 oct 2026
Una encuesta no es un pronóstico. Es una foto: muestra lo que contestó un grupo de personas en unos días determinados y, a partir de eso, estima lo que pensaría el conjunto de la población. Leerla bien es saber de qué foto se trata, cuándo se sacó y con qué lente.
La ficha técnica
Las encuestas serias publican una ficha técnica, aunque en la difusión por redes muchas veces queda afuera. Son cinco datos:
- Fechas del trabajo de campo. Los días en que se hicieron las entrevistas, que no son los de la publicación. Una encuesta hecha la primera semana del mes y difundida tres semanas después cuenta lo que pasaba hace un mes. Por eso este sitio ordena todo por la fecha en que terminó el campo.
- Tamaño de la muestra. Cuántas personas contestaron. Con más casos el margen de error baja, pero menos de lo que parece: para reducirlo a la mitad hay que multiplicar la muestra por cuatro.
- Universo. A quién representa: la población adulta de todo el país, solo la de zonas urbanas, la de una provincia. Una encuesta hecha en el conurbano bonaerense no dice nada sobre Mendoza.
- Método. Cómo se preguntó: en persona, por teléfono con una grabación que pide marcar opciones, por teléfono con un encuestador, por internet o combinando varios. Cada uno llega a gente distinta. La encuesta en persona alcanza a quien no usa internet; la que se hace por internet llega mejor a los más jóvenes; la telefónica depende de quién atiende.
- Margen de error. Cuánto puede alejarse el número del valor real por el solo hecho de haber preguntado a una parte y no a todos. Está explicado en una nota aparte.
A esos cinco datos conviene sumarles uno más: quién hizo la encuesta y, si se informa, quién la encargó. No invalida nada, pero es contexto.
La pregunta
Las mismas personas pueden dar resultados distintos según cómo se les pregunte. «¿A quién votaría si las elecciones fueran hoy?», sin ofrecer nombres, suele dejar muchos más indecisos que la misma pregunta con una lista de candidatos. También influyen el orden de la lista, que aparezca o no la opción «ninguno» y lo que se preguntó antes: si la intención de voto viene después de cinco preguntas sobre la inflación, quien contesta llega pensando en la inflación.
Por eso, cuando una encuesta trae un dato llamativo, vale la pena buscar la pregunta textual. Las consultoras que la publican hacen mucho más fácil entender su número.
Los indecisos: sobre el total o sobre los votos positivos
Una misma encuesta se puede presentar de dos maneras. En este ejemplo, con candidaturas inventadas, una de cada cinco personas no sabe a quién votar, no contesta o dice que votaría en blanco:
| Opción | Sobre el total | Sobre votos positivos |
|---|---|---|
| Candidata A | 36% | 45% |
| Candidato B | 30% | 37,5% |
| Otras candidaturas | 14% | 17,5% |
| No sabe, no contesta o en blanco | 20% | no se cuenta |
La segunda columna saca a los indecisos y vuelve a repartir el 100% entre quienes eligieron a alguien: 36 dividido 80 da 45. Se parece a cómo se cuentan los votos de una elección presidencial, donde los votos en blanco no entran en los porcentajes. Pero supone que los indecisos van a terminar votando igual que los decididos, y eso nadie lo sabe.
Las dos formas son correctas; lo que no se puede hacer es compararlas entre sí. Si una encuesta da 36% y otra 45% para la misma candidata, puede que midan lo mismo y una esté sobre el total y la otra sobre los positivos. Este sitio publica sus promedios sobre el total, con el voto sin definir a la vista, porque en Argentina ese grupo pesa demasiado como para esconderlo. Está explicado en la metodología.
Una sola encuesta no alcanza
Aun bien hecha, una encuesta puede salir desviada por azar: de cada veinte, una cae fuera de su propio margen de error. A eso se suma que cada método tiene su propia inclinación. Por eso la mejor lectura de una encuesta es al lado de las demás del mismo período: si todas muestran algo parecido y una sola dice otra cosa, lo más probable es que la distinta sea la que se equivoca. Para eso está el promedio de este sitio, que toma la última encuesta de cada consultora y las pesa a todas por igual.
Antes de compartir un número
- ¿Cuándo se hizo el trabajo de campo?
- ¿Cuántas personas contestaron y a quién representan?
- ¿Cómo se preguntó?
- ¿El porcentaje es sobre el total o sobre los votos positivos?
- ¿Qué dicen las otras encuestas de las mismas semanas?