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Notas

Cómo se reparten las bancas del Congreso

29 oct 2026

En una elección legislativa no gana quien saca más votos en el país: se juegan 24 elecciones separadas, una en cada una de las 23 provincias y otra en la Ciudad de Buenos Aires, y cada una reparte sus propias bancas. Por eso el porcentaje nacional de una fuerza no se traduce directamente en su porcentaje de bancas.

La Cámara de Diputados

La Cámara tiene 257 bancas, repartidas entre los distritos según su población: la provincia de Buenos Aires tiene 70 y las más chicas, 5. Cada diputado dura cuatro años y la Cámara se renueva por mitades cada dos, así que en cada elección cada distrito elige más o menos la mitad de sus bancas.

Dentro de cada distrito, las bancas se reparten entre las listas con el sistema D’Hondt, en dos pasos.

Primero, el piso. Las listas que no llegan al 3% del padrón electoral del distrito quedan afuera del reparto (artículo 160 del Código Electoral Nacional). El piso se cuenta sobre el padrón, es decir, sobre todas las personas habilitadas para votar, y no sobre los votos emitidos: como no vota todo el padrón, en la práctica hace falta más que el 3% de los votos. Con una participación del 70%, por ejemplo, el piso equivale a alrededor del 4,3%.

Después, las divisiones. Los votos de cada lista que pasó el piso se dividen por 1, por 2, por 3 y así hasta la cantidad de bancas en juego. Las bancas van a los resultados más grandes, de mayor a menor, hasta completarlas.

Un ejemplo completo

Un distrito inventado reparte 5 bancas. Tiene un padrón de 1.000.000 de personas y estas son las listas:

ListaVotos
A300.000
B220.000
C120.000
D40.000
E20.000

El piso es el 3% de 1.000.000: 30.000 votos. La lista E no llega y queda afuera. Las demás se dividen:

Lista÷1÷2÷3
A300.000150.000100.000
B220.000110.00073.333
C120.00060.00040.000
D40.00020.00013.333

Los cinco resultados más grandes, en negrita, son 300.000, 220.000, 150.000, 120.000 y 110.000. Quedan:

La quinta banca se definió entre el segundo cociente de B (110.000) y el tercero de A (100.000). Si A hubiera sacado algo más de 30.000 votos adicionales, su tercer cociente habría superado los 110.000 y esa banca habría sido suya. Esa es la última banca en juego, y en los distritos chicos suele decidirse por pocos votos.

El ejemplo muestra dos rasgos del sistema. En los distritos que reparten pocas bancas, una lista necesita una porción grande de los votos para entrar: acá, D sacó casi el 6% y no alcanzó. Y el D’Hondt favorece un poco a las listas grandes, que se quedan con una proporción de bancas algo mayor que su proporción de votos.

El Senado

El Senado tiene 72 bancas: tres por provincia y tres por la Ciudad de Buenos Aires. Cada senador dura seis años y la Cámara se renueva por tercios cada dos, así que en cada elección votan para el Senado ocho distritos.

El reparto no es proporcional. En cada distrito que elige, dos bancas van a la lista más votada y una a la segunda (artículo 54 de la Constitución). Da lo mismo ganar por un punto que por cuarenta: el resultado es dos y uno. Y la tercera lista no obtiene nada, aunque haya sacado casi tantos votos como la segunda.

Por qué el resultado nacional no alcanza

Saber que una fuerza sacó el 40% en el país no dice cuántas bancas obtiene. Importa dónde sacó esos votos, cuántas bancas reparte cada distrito, qué listas quedaron debajo del piso y, como solo se renueva la mitad de Diputados y un tercio del Senado, también cómo le fue en la elección anterior.

La calculadora de bancas de este sitio hace esas cuentas para el Congreso que se elige en 2027: se carga un resultado nacional y muestra las dos cámaras completas, provincia por provincia, con la última banca en juego en cada distrito.

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